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¿Cómo saber si es Dios o el Diablo el que me habla?


Cómo saber si es Dios o el Diablo

En el camino de la fe, los creyentes a menudo se encuentran ante una pregunta crucial: ¿Cómo discernir entre la voz de Dios y las artimañas del Diablo en nuestras vidas? Esta interrogante es una que ha inquietado a generaciones de cristianos y sigue siendo un tema de profunda reflexión en la comunidad de la fe. En este artículo, exploraremos algunas pautas que pueden ayudarnos a determinar si la voz que escuchamos proviene de Dios o del Diablo, basándonos en la sabiduría de la Escritura y la enseñanza de líderes de la iglesia.


La Oración y la Escritura: Pilares Fundamentales del Discernimiento


Cuando nos enfrentamos a decisiones importantes o cuando buscamos la guía divina en nuestras vidas, la oración y la lectura de las Escrituras son herramientas esenciales para el discernimiento. La Palabra de Dios, como se encuentra en la Biblia, es una fuente confiable de revelación divina. En ella, encontramos principios y valores que nos ayudan a evaluar si una voz o una inspiración provienen de Dios o del Diablo.


La Oración como Conexión con lo Divino


La oración es el vínculo directo con nuestro Creador. Cuando nos acercamos a Dios en oración sincera y humilde, abrimos una línea de comunicación con Él. En momentos de duda o confusión, la oración nos permite buscar la sabiduría divina y pedir discernimiento. Jesús nos enseñó a orar en Mateo 6:9-13, y la oración del Padre Nuestro puede servir como un modelo para nuestras propias conversaciones con Dios.


La oración es mucho más que la mera repetición mecánica de palabras aprendidas de memoria; es, en esencia, una conversación profunda y personal con Dios. En lugar de ser un ritual vacío, la oración representa un acto de comunión en el que el creyente se acerca al Creador del universo para compartir sus pensamientos, sentimientos, deseos y preocupaciones más íntimos. Es un diálogo auténtico y sincero que se desarrolla en el corazón del individuo y se expande hacia el cielo.


La oración es mucho más que la mera repetición mecánica de palabras aprendidas de memoria; es, en esencia, una conversación profunda y personal con Dios. En lugar de ser un ritual vacío, la oración representa un acto de comunión en el que el creyente se acerca al Creador del universo para compartir sus pensamientos, sentimientos, deseos y preocupaciones más íntimos. Es un diálogo auténtico y sincero que se desarrolla en el corazón del individuo y se expande hacia el cielo.


En cambio, las palabras que provienen del mal siempre son ambiguas y poco profundas, no dan certezas ni brindan comunión entre la persona y ese sentimiento, más bien parecieran que buscan un desenlace, un efecto rápido y apremiante para calmar una necesidad; por eso la oración es el poder más temido para las huestes de maldad.

La Palabra de Dios como Brújula Espiritual


Las Escrituras nos proporcionan una base sólida para discernir entre la voz de Dios y la influencia del Diablo. En 2 Timoteo 3:16-17, se nos dice que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, reprender, corregir y entrenar en justicia. Al estudiar la Biblia y meditar en sus enseñanzas, adquirimos un marco de referencia sólido para evaluar las voces que escuchamos en nuestras vidas.


El Fruto del Espíritu y el Discernimiento


Una de las maneras más efectivas de discernir si una voz proviene de Dios o del Diablo es evaluar el fruto que produce en nuestras vidas. Gálatas 5:22-23 nos habla del fruto del Espíritu, que incluye el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el autocontrol. Cuando una voz nos guía hacia estos frutos, es muy probable que sea la voz de Dios.


Si la voz que escuchamos nos lleva a amar más profundamente, a experimentar paz en medio de la tormenta, a ejercer la paciencia en momentos de prueba y a mostrar bondad y amabilidad hacia los demás, puede que sea la voz de Dios que nos guía. El Diablo, por otro lado, busca sembrar discordia, miedo y confusión.


Los Hermanos de la Fe y el Asesoramiento Espiritual


La comunidad de fe es un recurso valioso en nuestro camino de discernimiento. Compartir nuestras experiencias y preocupaciones con otros creyentes puede brindarnos una perspectiva objetiva y un apoyo valioso en momentos de incertidumbre.


Cuando estamos en busca de respuestas sobre si una voz es divina o demoníaca, es sabio acercarnos a nuestros hermanos y hermanas en la fe. Proverbios 11:14 nos recuerda que "en la multitud de consejeros hay seguridad". La comunidad de fe puede proporcionarnos la sabiduría colectiva y la orientación espiritual que necesitamos.


No lo olvides…


En última instancia, el discernimiento entre la voz de Dios y la del Diablo es un desafío que requiere paciencia, oración y estudio de las Escrituras. Como C. S. Lewis dijo con sabiduría: "Dios susurra a nuestros oídos a través de nuestro placer, habla en nuestra conciencia, pero clama en nuestras dolencias: es su megáfono para despertar a un mundo sordo". Buscar a Dios en oración y en su Palabra, evaluar el fruto que produce en nuestras vidas y compartir nuestras inquietudes con nuestros hermanos de fe son pasos valiosos en el proceso de discernimiento. Al seguir estos principios, podemos acercarnos más a la certeza de que estamos siguiendo la voz de Dios en nuestras vidas.


En NotiCristo, seguimos explorando las cuestiones espirituales que son fundamentales para la fe y nuestra vida diaria. Esperamos que este artículo haya sido de ayuda en tu propio viaje hacia el Creador y Consumador de la Fe.


Autor: Departamento de Redacción NotiCristo

Diseño Gráfico: Marco Gentile



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¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Romanos 10:14-15)

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