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La Autoevaluación


Serie: 5 Habilidades para Triunfar


1. La Autoevaluación


Pobre de mí, que soy pobre…

¿Pobre de mí?

¿Pobre?


No sabe usted cuántas personas andan por allí creyéndose sus propias mentiras, culpando a los demás por su desgracia o tristeza, o simplemente viviendo la vida de alguien más, solo porque no han desarrollado la capacidad de mirarse a sí mismos.


También conocida como “Introspección” esta habilidad la desarrollan quienes se meten dentro de sus propios pensamientos, e intentan entender la raíz de sus motivaciones, con un solo objetivo: Llegar a conocerse al 100%.


Sin embargo, autoanalizarse es muy difícil sin la ayuda de Dios, cuya bondad nos capacita para hacer ese viaje al interior de uno mism@, y enfrentar a nuestros propios fantasmas.


Somos seres imperfectos que necesitan ser perfeccionados, de tal modo que, si quieres entenderte a ti mism@, interpretar y comprender tus emociones, o el porqué de tus conductas… Empieza por decir:


“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos”. (Salmos 139:23)


Si tu petición es genuina, Él hablará desde tu corazón y te mostrará cosas sobre ti que ni tú mismo sospechabas. Descubrirás pensamientos vergonzantes y mezquinos, y desnudarás tu orgullo. Porque Dios sabe que solo los que reconocen su debilidad pueden ejercitarse en ella hasta superarla.


No te tengas lástima


Dice el Proverbio: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”. Cuando emprendas el camino para conocerte, no caigas en el error de tenerte lástima; todos somos débiles en algo, o carecemos de talento natural para alguna cosa, pero nadie es 100% inútil. Todo éxito comienza con 1% de victoria.


En cambio, puedes concentrarte en aquellas cosas para las que sí eres buen@, y con las cuales sientes que tienes cierta destreza superior a los demás.


No te justifiques


Viajar al interior del alma es la travesía más poderosa que puede hacer un ser humano. Cuando vayas descendiendo a las Grietas del Ser, tu mente buscará justificar cada paso erróneo que diste, sin embargo, dice la Palabra de Dios: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. (Mateo 23:12)


En este caso, humillarse se compara con reconocer tus errores y corregir lo que está torcido, y si de casualidad hay “leche derramada”, que no se puede recoger… Basta con pedir perdón de todo corazón, y no volver a cometer el mismo error.

Si consideras sabio a Salomón, mira lo que él dijo en el libro de Eclesiastés: “Me volví y fijé mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error”. (Eclesiastés 7:25)


Acepta tus debilidades


Cuando hayas descubierto tus debilidades, Dios quitará las máscaras de esas conductas que usas para disimularlas. Es allí cuando empieza el verdadero proceso de fortalecimiento, si tienes poca memoria, desarrollarás métodos para no olvidar las prioridades. Si eres lent@, trabajarás anticipadamente. Si eres mentiros@, optarás por renunciar a quedar bien. Si eres pasiv@, actuarás intencionalmente. Si eres tímido, buscarás el público hasta vencer el miedo. Y así sucesivamente cada cosa que consideres un defecto será abordada con la perspectiva de quien afila un cuchillo con otro cuchillo…


“Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy." (Joel 3:10)


Respétate a ti mismo


Aceptarse es comprender que tenemos un ADN biológico, pero también un ADN espiritual. Nuestro diseño particular es único, cada uno de los 7 mil millones de habitantes de esta canica que llamamos Tierra, es irrepetible. Eso te hace especial.


Dios te configuró desde antes que nacieras, y puso en ti una miríada de virtudes que solo podrás llegar a conocer si entiendes que no estas vivo por casualidad, sino que hay todo un plan diseñado para que tú lo perfecciones y le des los matices geniales que más te gusten. Dios nos creó con un libre albedrío para que fuéramos una versión 2.0 de los ángeles, es decir, eres su mejor creación.

Tu vida tiene que satisfacer, primero a Dios, y luego a ti. Solo siendo tú mismo y aprovechando positivamente tu ADN particular, adquirirás el brillo y la potencia necesaria para que las cosas buenas empiecen a sucederte, como si fueran aladas por el Imán del Autorrespeto que se alcanza cuando la Gloria de Dios brilla en ti.


Además, solo podrás ser fuente de bendición para tus seres queridos cuando estés content@ con la persona que eres. Y aunque esto te parezca salido de una película de ciencia ficción, los seres humanos podemos hacer milagros más grandes que los que hizo Jesús, y no lo digo yo, lo dijo él mismo:


“De cierto os digo, el que cree en mí, las obra que yo hago, él las hará también, y aún mayores hará…" (Juan 14:12)


Marco Gentile Serie: 5 Habilidades para triunfar

Dpto. de Redacción NotiCristo


Dpto. de Diseño: @REDACTRÓNICA en Instagram


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