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Posesión y victoria


Serie: 5 Promesas para conquistadores


Día 1: Posesión y victoria


En la conquista de la tierra prometida, cuando se hizo la repartición del territorio, las tribus de los hijos José, Efraín y Manasés, se quejaron ante Josué porque la tierra que se les había asignado era muy estrecha para ellos.


Y hablaron a Josué, diciendo: —Dios nos ha bendecido y ahora somos muchos, pero sólo nos has dado una porción de territorio. Necesitamos más.


Josué les respondió: —Ya que ustedes son muchos y no les alcanza el territorio, vayan a la región de los ferezeos y de los gigantes refaítas, y ábranse espacio en los bosques que allí hay.


La tierra de los refaitas y de los ferezeos era amplia y fértil, pero estaba ocupada por gigantes.


Sería un gran reto ocupar ese territorio. Necesitarían entrar en batalla con gente poderosa y bien armada.


Pero Josué, hablándoles de parte de Dios, les dijo: —Ustedes son muchos y muy poderosos, así que toda la región montañosa será de ustedes. Allí hay bosques, pero ustedes podrán desmontarlos y adueñarse de ese territorio. Aunque los cananeos sean fuertes y tengan carros de hierro, ustedes los echarán del territorio.


Y añadió esta promesa divina: "Aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte." Josue 17:18.


La palabra estaba dada, pero para ver cumplida esa promesa, ellos debían entrar en una fuerte batalla por la conquista.


Aquí hay una gran lección para nosotros. El Señor Jesús conquistó para nosotros todo lo que Dios prometió que nos daría. Él ganó la guerra espiritual por todos, venciendo a Satanás y al reino de las tinieblas, pero para alcanzar las bendiciones y promesas que están para nosotros en su palabra, debemos seguir peleando la buena batalla de la fe.


Pablo dice: "Pelea la buena batalla de la fe..." (1 Tim. 6:12); está batalla se libra: venciendo al diablo (1 Jn. 2:14); al mundo (1 Jn. 5:4); y al mal con el bien (Rom. 12:21).


Nuestra batalla personal implica vencer nuestras propias concupiscencias, para conquistar muestra herencia asignada. Pero Jesús nos promete la posesión de todas las cosas y una victoria segura (Apoc. 21:7).

Pr. Manuel Domínguez.

Serie: 5 Promesas para conquistadores

Dpto. de Redacción NotiCristo


Dpto. de Diseño: Marco Gentile

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