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Puertas con cerrojo


Serie: Puertas


#5: Puertas con cerrojo


Una de las cosas que más daño nos causa en la vida, es la incapacidad para manejar adecuadamente nuestras emociones. No podemos controlar muchas de las circunstancias que nos acontecen, pero sí es nuestra responsabilidad, inspeccionar las actitudes con las que reaccionamos a esos eventos.


Todos necesitamos una vía para drenar nuestras emociones tóxicas, y sacar de nosotros la basura mental y emocional que daña y contamina nuestro ser. En Jerusalén había una puerta para eso. La puerta del muladar, del basurero, o del estercolero. Era la puerta por donde se sacaba la basura para quemarla, y por donde se desechaba el estiércol que dejaban las mulas y los animales usados como medios de transporte dentro de la ciudad.


Un hombre llamado Malaquías, entendiendo la necesidad de tener el control de esta puerta, se levantó para restaurarla. Dice la Biblia: "Reedificó la puerta del Muladar Malaquías hijo de Recab, gobernador de la provincia de Bet-haquerem; él la reedificó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos." (Nehemías 3:14 RVR1960)


En nuestra vida, necesitamos reedificar una puerta del muladar. Que nos dé el control emocional y mental, para sacar la basura emocional y las actitudes toxicas que dañan nuestras vidas. Y nos de la seguridad de evitar que el estiércol de los malos hábitos, contaminen con su fetidez nuestras vías internas.

La Biblia dice: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” (Efesios 4:31-32 RVR1960). Para quitar de nosotros estas actitudes incorrectas, e impedir que vuelvan, necesitamos ponerle seguridad a la puerta del muladar. Esa seguridad la proveían los cerrojos y cerraduras.


La doble seguridad de la puerta del muladar, está representada en poner guarda a nuestras palabras. El Sabio dijo: “El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.” (Proverbio 21:23 RVR60). Guardar la boca, y controlar la lengua, son el cerrojo y la cerradura, que evitará que el mal contamine nuestro corazón, y llene de angustias nuestra alma.


Libna Villegas de Parra

Serie: Puertas

Dpto. de Redacción NotiCristo


Dpto. de Diseño: Marco Gentile

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