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Siembra


Serie: Cómo fabricar amigos


4. Siembra

Invertir tiempo, dinero y atención, multiplicará los frutos de nuevas relaciones.


En los primeros días de nuestro ministerio, tuvimos la dicha de contar con una pareja que Dios puso en nuestro camino, y que se convirtió en un valioso punto de apoyo para el trabajo en la iglesia. Eran Evelyn y Juan Sarmiento.


Junto a ellos empezamos a edificar sólidamente un grupo celular, que sería el ensayo de lo que luego se convertiría en nuestro sistema de crecimiento y desarrollo: Los grupos pequeños en los hogares.


Una de las bases para el sano desarrollo y crecimiento de un grupo celular, es el compañerismo (comunión o koinonía). Un grupo no crecerá más allá de lo que crezcan las relaciones entre sus integrantes. Y nosotros pudimos experimentarlo en la célula que lideramos junto a Juan y Evelyn.


Esta hermosa pareja tenía una particularidad: Sabían ser y hacer amigos. Y esa característica disparó el crecimiento de la célula. Orábamos juntos. Compartíamos tiempo de calidad con ellos. Preparábamos las lecciones en conjunto, y de la misma manera ministrábamos y visitábamos a nuestra gente.


Una de las cosas que más hacíamos era comer juntos. Este matrimonio nos enseñó un principio: “Si quieres que una relación crezca en compañerismo, siembra tiempo, atención y dinero”. Ellos lo resumían en una frase: “hay que alimentar la amistad”. Invertir en las relaciones, fue una clave para nuestro aumento inicial.


Pero ese también fue un elemento diferenciador en el crecimiento explosivo de la iglesia del primer siglo: Comían juntos continuamente. Invertían tiempo para estar juntos. Compartían de lo que tenían. Oraban juntos… Y Dios añadía el crecimiento.


Los discípulos de la primera iglesia permanecieron “Unánimes y juntos”. No es lo mismo compartir un espacio, que estar juntos. Ni tampoco permanecer en el mismo lugar que estar en armonía y unánimes. Pero algo hicieron los discípulos que lo lograron: Cultivaron el compañerismo y la amistad los unos con los otros.


La Biblia dice: “Se pasa bien compartiendo con los amigos, y un verdadero amigo es mejor que un hermano.” (Proverbios 18:24 PDT) y en el Salmo 133:1, David dice: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”.


Compartir con los amigos, es una acción intencional que implica disponer tiempo y recursos para pasar juntos momentos agradables y significativos, y por lo general estos momentos involucran comidas y cosas de las que se participan. Por eso el salmista define estos tiempos como buenos y deliciosos, dos epítetos que se relacionan con el sano disfrute de alimentos y bebidas.


Si quieres desarrollar relaciones significativas, en el matrimonio, las amistades, los negocios, el trabajo y con los hijos, esta es la clave: invertir en ellas. Todo lo que el hombre siembra eso también cosecha. Si se siembra amor, cariño, afecto y comprensión, ese es el tipo de cosas que también van a recogerse. Mostrarte amigo implica sembrar en otros todo lo que un día vas a querer cosechar.

Pr. David Parra

Serie: Cómo fabricar amigos.

Dpto. de Redacción NotiCristo


Dpto. de Diseño: Marco Gentile

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